Con mis labios he contado
todos los juicios de tu boca (Sal. 119:13).
Un eco realmente bueno puede ser una experiencia inolvidable. Los mejores duran mucho y tienen una alta fidelidad. El fenómeno físico implica que usted envía ondas de sonido, típicamente una palabra o frase, y éstas vuelvan de nuevo a usted. Los ecos necesitan un entorno adecuado; las condiciones apropiadas para producir el efecto deseado son inusuales, como en una cueva o en un estadio vacío. Generalmente nuestras voces se suelen perder sin ningún retorno.