Quita de mi el oprobio y el desprecio, Porque yo guardo tus estatutos (Sal. 119:22). Una persona que se convierte a la fe cristiana puede ser...

La predicación no consiste simplemente en explicar un texto bíblico, sino en aplicarlo al corazón y a la vida del pueblo de Dios. El objetivo no es que los oyentes salgan admirando ideas abstractas, sino que respondan a la pregunta: «¿Y ahora qué?». La Palabra debe ser llevada a las circunstancias concretas de la vida para instruir, corregir, consolar y transformar.

Al preparar unas conferencias sobre William Perkins y su teología pastoral, me sumergí en el pensamiento de aquel hombre al que a veces se llama el “padre de los puritanos”. A medida que analizaba la visión de Perkins sobre cómo debía ser un ministro del Evangelio, me sorprendí a mí mismo volviendo una y otra vez, casi sin querer, al ejemplo de Albert N. Martin.

Este es un pecado que, aunque no se pueden ver sus consecuencias a simple vista, como otros pecados tales como la borrachera, la lujuria, la ira y otros más, es igual de dañino (e incluso puede hacer más daño) que otros pecados visibles.

¿Somos todos iguales? ¿Debemos ser todos iguales? Aunque todos amemos y sirvamos a un mismo Señor, ¿debemos ser todos idénticos como robots? Los hombres de Dios del pasado, a quienes Dios tan poderosamente ha utilizado...
Quita de mi el oprobio y el desprecio, Porque yo guardo tus estatutos (Sal. 119:22). Una persona que se convierte a la fe cristiana puede ser...
Tú reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos (Sal. 119:21). El cristiano fiel debe tener siempre en mente el verdadero carácter...
Quebrantada está mi alma Anhelando tus ordenanzas en todo tiempo (Sal. 119:20). “Avaricia sagrada” es la impresionante frase que C. H. Spurgeon utilizó en un sermón...
Peregrino soy en la tierra, no encubras de mí tus mandamientos (Sal. 119:19). Para bien o para mal, la imagen de usted mismo afecta a sus...
Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley (Sal. 119:18). Algunas oraciones bíblicas son tan intemporales y generales que los santos las adoptan...
Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra (Sal. 119:17). La frase “vida abundante” es corriente en el pop-cristianismo; por ejemplo “Centro de...
Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras (Sal. 119:16). Como ocurre en las escrituras con muchas de las declaraciones del alma piadosa,...
En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos (Sal. 119:15). La devoción bíblica incluye una vida de reverente contemplación o meditación, con la atención fijada sobre las...
Me he regocijado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza (Sal. 119:14). Todos amamos ciertas cosas y odiamos otras, y nuestro estado...
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