Bendito tú, OH JEHOVÁ; Enséñame tus estatutos (Sal. 119:12). Una vida de genuina piedad puede resumirse en alabar a Dios y aprender de Él. Estas dos...
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Al preparar unas conferencias sobre William Perkins y su teología pastoral, me sumergí en el pensamiento de aquel hombre al que a veces se llama el “padre de los puritanos”. A medida que analizaba la visión de Perkins sobre cómo debía ser un ministro del Evangelio, me sorprendí a mí mismo volviendo una y otra vez, casi sin querer, al ejemplo de Albert N. Martin.

Este es un pecado que, aunque no se pueden ver sus consecuencias a simple vista, como otros pecados tales como la borrachera, la lujuria, la ira y otros más, es igual de dañino (e incluso puede hacer más daño) que otros pecados visibles.

¿Somos todos iguales? ¿Debemos ser todos iguales? Aunque todos amemos y sirvamos a un mismo Señor, ¿debemos ser todos idénticos como robots? Los hombres de Dios del pasado, a quienes Dios tan poderosamente ha utilizado...

Para justificar la quema de protestantes, Francisco I de Francia emitió una carta pública en 1535 en la que acusaba a los protestantes franceses de ser rebeldes políticos que intentaban derrocar al gobierno.
Bendito tú, OH JEHOVÁ; Enséñame tus estatutos (Sal. 119:12). Una vida de genuina piedad puede resumirse en alabar a Dios y aprender de Él. Estas dos...
En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti (Sal. 119:11). Toda la riqueza de este mundo no puede convertirte en una mejor...
Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos (Sal. 119:10). “Bien está lo que bien acaba.” Este cliché es verdad,...
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra (Sal. 119:9). Este es el primer versículo de la segunda sección de ocho, y donde...
Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente (Sal. 119:8). El evangelio revela una lógica que desciende del cielo, y que nadie a excepción de los cristianos...
Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios (Sal. 119:7). Nuestro orgullo desmesurado hace que pensemos que “sabemos” cómo adorar a Dios y,...
Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos (Sal. 119:6). El salmista no sólo es un modelo de lo que deberíamos ser, sino...
Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia (Sal. 119:4). Acabamos de considerar la bienaventuranza de los cristianos devotos, el tema del Sal....
¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo...
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