George Lawson
Los corazones de los hombres están siempre llenos de proyectos y rara vez se paran a pensar si son agradables a la mente de Dios o no.
No seas sabio a tus propios ojos
No seas sabio a tus propios ojos, teme al SENOR y apártate del mal (Proverbios 3:7).
El hombre vano se juzga sabio, aunque cuando nace es tan ignorante como un “pollino de asno montés” (cf. Job 11:12).
Hijo mío, no rechaces la disciplina del SEÑOR
George Lawson
Con esta exhortación, igual que en muchas otras, se nos habla como a hijos; y es una señal de ingratitud en los hijos de la Sabiduría olvidarla, consintiendo que se borre de sus memorias…
El enojo del necio se conoce al instante
El enojo del necio se conoce al instante, mas el prudente oculta la deshonra (Proverbios 12:16).
El sabio aquí utiliza una palabra muy clara como sinónimo de “enojo”.
El que desprecia la palabra pagará por ello
Todos ofendemos en muchas cosas, pero no todos despreciamos la Palabra de Dios. Los buenos tienen razones para lamentar sus múltiples transgresiones contra el mandamiento y, sin embargo, sienten un amor y un cariño sinceros hacia él y desean de todo corazón que “[sus] caminos sean afirmados para guardar [los] estatutos [de Dios]” (Sal. 119:5).
No niegues el bien a quien se le debe
George Lawson
No niegues el bien a quien se le debe, cuando esté en tu mano el hacerlo (Proverbios 3:27).
Obrar con justicia es uno de los grandes pilares de la religión; y no debiéramos retrasarnos innecesariamente a la hora de dar a cada hombre lo que se le debe, porque la justicia tardía es injusticia momentánea.
Fortaleza para el íntegro es el camino del SEÑOR
George Lawson
Cristo es el camino al que el justo entra por la fe, y anda por él con santidad en su conversación. Odia toda malicia, y toda hipocresía es abominación para su alma. Mientras que otros hombres se fortalecen en sus propias mentes con el fraude y la astucia, el justo obtiene toda la provisión necesaria de la gracia de Aquel en quien habita toda la plenitud (cf. Col. 1:19).
Siempre te ayudaré
C.H. Spurgeon
La promesa de ayer nos aseguró las fuerzas para lo que teníamos que hacer, pero esta nos garantiza ayuda en casos en que no podemos actuar solos. El Señor dice “te ayudaré”: la fuerza interior recibe el suplemento de la ayuda externa.
No hemos sido salvos
C.H. Spurgeon
¡No salvo! Querido lector, ¿es ésta tu triste condición? Tú has sido advertido tocante al juicio venidero, fuiste exhortado a “escapar por tu vida” y, sin embargo, aún no eres salvo.
Me has guiado según tu consejo
C.H. Spurgeon
Día tras día y año tras año mi fe está puesta en la sabiduría y en el amor de Dios, y sé que no creeré en vano. Ninguna de sus buenas palabras ha fallado jamás, y estoy seguro de que ninguna de ellas caerá en tierra.