Ustedes han escuchado muchísimos sermones arminianos, me atrevería a decir. Pero nunca han oído una oración arminiana, porque los santos en oración parecen uno de palabra, de hecho y de mente. Un arminiano de rodillas oraría desesperadamente como un calvinista. No puede orar acerca del libre albedrío; no hay cabida para ello.
El decálogo para la era digital (9): El robo digital
Mark Kelderman & Maarten Kuivenhoven
Con la revolución digital, hasta el robo se ha revolucionado. Noticias recientes cuentan y destacan el robo de información de tarjetas de crédito, robo de identidad y estafas que sustraen los ahorros de toda una vida. Existen, asimismo, los pecados online del juego y de las descargas ilícitas de música, videos y juegos.
La ética en la medicina (3)
El silencio de Dios cuando sufrimos
Una oración necesaria con respecto al Espíritu Santo
No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu (Salmo 51:11).
Préstenme su atención paciente, ustedes que aman al Señor, en lo que trato de darles muchas razones por las cuales una oración tal como ésta debe surgir de las profundidades de sus corazones, y saltar de sus labios.
¿Por qué deberían leer los cristianos del siglo XXI a los Reformadores y, en especial a los puritanos?
El Espíritu Santo revivió la iglesia en la Reforma y en la era de los puritanos, llenando vasijas de barro (hombres como Lutero, Calvino, Perkins, Owen, Bunyan y Edwards) con tesoros de oro espiritual. Dios iluminó a los Reformadores para que redescubrieran verdades bíblicas fundamentales sobre la salvación y la adoración. Los puritanos unieron una espiritualidad vibrante a una rica teología basada en la Biblia.
Siendo como eran personas del Libro viviente, los puritanos moldean la vida de sus lectores con sus propios libros, la mayoría de los cuales con sermones reempacados.
Recibo bendiciones
Caminar con Dios
Cualquiera que quisiese caminar con Dios debe ser un buen observador de la Palabra y la Providencia de Dios porque por estas, de una manera especial, Él se revela a sí mismo a su pueblo. En una vemos lo que Él dice, y en la otra lo que Él hace. Estos son los dos libros en que cada estudiante de la santidad debe estar versado. Ambos han sido escritos por una misma mano y ambos deben ser leídos por aquellos que no solo quieren llevar el nombre de cristiano sino también su esencia. Ambos deben ser estudiados juntos si nos queremos beneficiar de ellos, porque, al tomarlos en conjunto, cada uno ilumina al otro; y es nuestro deber leer la Palabra, al igual que es nuestro deber prestar atención a las obras de Dios.
¿Confías en el Cordero?
Te advierto que si la religión en que crees no incluye nada de la sangre de Cristo, de nada vale. Te advierto también que a menos que ames al Cordero no podrás desposarte con el Cordero. Él jamás se desposará con quienes no sienten nada de amor por él. Tienes que aceptar a Jesús como un sacrificio, de lo contrario, no lo aceptas para nada. Es inútil decir: “Seguiré el ejemplo de Cristo”. No harías nada que se le parezca. Es en vano decir: “Él será mi maestro”. Él no te reconocerá como su discípulo a menos que lo reconozcas como un sacrificio. Es preciso que lo recibas como el Cordero o lo dejes completamente. Si desprecias la sangre de Cristo, desprecias toda su persona.
Dios ha forjado un vínculo inseparable entre el sufrimiento y la gloria
John Murray
Dios ha forjado un vínculo inseparable entre el sufrimiento y la gloria. Ese fue el camino que Jesús tomó. Como Salvador alcanzó su plenitud “a través del sufrimiento”. Soportó. En Él no hubo pecado.
¡Cuánto más es el sufrimiento parte del camino que lleva a los pecadores a la perfección y a la gloria! ¡Qué abundante razón tenemos para reconciliarnos con nuestro sufrimiento! “Siempre siento mucho la necesidad de que la mano de Dios me aflija”, escribió Robert Murray M’Cheyne.






