He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel (Salmo 121:4). El tema predominante en este Salmo es: Dios es nuestro eterno Guardador. Vivimos constantemente bajo su vigilancia y protección. El texto dice, “No se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”.
Eliseo en el plan redentor de Dios
Eliseo, discípulo y sucesor del profeta Elías, recibió su llamado al oficio profético en un tiempo tenebroso, turbulento y difícil en Israel en el siglo IX a.C. El ministerio de Eliseo se llevó a cabo durante los reinados de Acab, Ocozías, Joram, Jehú y Joacaz, por más de cincuenta años. Bajo la influencia de sus líderes, Israel estaba en gran decadencia espiritual, moral y religiosa. La apostasía, idolatría, superstición e inmoralidad caracterizaban su vida nacional.
Cristo, el Cordero de Dios
Cuando Juan presentó así a nuestro Señor, es bueno notar el carácter especial bajo el cual fue declarado. Juan sabía mucho del Señor Jesús y podría haberlo representado en muchas luces y caracteres. Podría haberlo señalado especialmente como el gran ejemplo moral, el fundador de una forma de vida superior, el gran maestro de la santidad y del amor; sin embargo, lo proclamó como el que había venido al mundo para ser el gran sacrificio por el pecado. Levantando su mano y señalando a Jesús, exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. No dijo: “He aquí el gran Ejemplo”; sin duda lo habría dicho a su debido tiempo. Ni siquiera dijo: “He aquí el rey y líder de una nueva dispensación”; de ningún modo habría negado ese hecho, sino que se habría gloriado en ello. Aún así, el primer punto en el que se detiene y que gana su entusiasmo es: “He aquí el Cordero de Dios”. Juan el Bautista lo ve como la propiciación por el pecado, y por eso clama: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
Levantaré mis ojos a los montes
El Salmo 121 es otro de los salmos que cantaban los judíos devotos durante su peregrinación hacia Jerusalén para adorar a Dios durante las fiestas anuales (Sal. 122:1-5). Este viaje les llevó a cruzar valles, montes, montañas y ríos por donde no era fácil transitar.
La realidad del infierno
Aunque la doctrina del infierno fue atacada en la era de *la Ilustración los últimos 50 años, esta doctrina está siendo nuevamente atacada con vehemencia. Los ataques que procedían de afuera ahora, lamentablemente, vienen de parte de aquellos que están dentro de la iglesia. Ellos insisten en promover el universalismo y la aniquilación de almas.
Recomendación de Libros de Proverbios
El vocablo, proverbio, tiene su origen etimológico en el latín proverbium, cuya composición viene del prefijo “pro”, que significa promover o impulsar hacia adelante, y verbum que significa “palabra”. Un proverbio es una frase breve o ilustrativa. Es un dicho, adagio o refrán de origen popular, que breve, fija y sentenciosamente expresa una idea, un pensamiento y un consejo, y es una enseñanza religiosa, moral o práctica. Algunos proverbios se distinguen por su carácter enigmático (Proverbios 25:1, 2). Estos dichos dan la sabiduría espiritual que nos enseña cuál es nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo; y nos indican cómo debemos comportarnos delante de ellos.
¿Usa Dios la enfermedad?
La enfermedad es universal y está en todos lados. Hombres, mujeres y niños se enferman y mueren. La enfermedad se encuentra entre todas las clases y tiene todas las descripciones.
Libros de Teología Para Vivir
Es impresionante el número de títulos de obras literarias de sana y sólida doctrina que están siendo publicadas hoy en día por diversos editoriales cristianos. Uno de ellos es Teología Para Vivir.
Vence con el bien el mal
Salomón nos exhorta a mostrar bondad y generosidad hacia nuestros enemigos. En esto se manifiesta también el amor de Dios que hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Salomón nos exhorta: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua; porque así amontonarás brasas sobre su cabeza, y el Señor te recompensará.” (Proverbios 25:21-22).
Diversidad y unidad
En su carta a los cristianos en Roma, el apóstol Pablo escribe sobre la importancia de la diversidad y la unidad en la iglesia local y la relación entre ambas cosas. La diversidad entre los miembros no se opone a la unidad del cuerpo local de Cristo si los miembros de la iglesia cumplen su función.