Las polémicas actuales vuelven a suscitar esta cuestión entre los cristianos estadounidenses e incluso entre algunos evangélicos. No obstante, no hay forma de negar la enseñanza de la Biblia acerca del infierno y seguir siendo un evangélico genuino. Ninguna doctrina se mantiene por sí sola.
Después de reconsiderar el surgimiento de la era moderna, el crítico literario italiano Piero Camporesi comentó: «Ahora podemos confirmar que el infierno se ha acabado, que el gran teatro de los tormentos se ha cerrado por un periodo indeterminado y que, después de dos mil años de representaciones horripilantes, no se volverá a repetir la función. La larga temporada triunfal ha llegado a su fin». Como si se tratara de una obra que ha estado mucho tiempo en cartel, por fin ha caído el telón y para millones de personas alrededor del mundo, la doctrina bíblica del infierno ya no es más que un recuerdo lejano. Para muchísimas personas en este mundo posmoderno, la doctrina bíblica del infierno se ha convertido sencillamente en algo impensable.








