El pastor no solo debe preocuparse por su esposa, sino que también debe ocuparse de sus hijos. Debe cuidar de ellos.
De nuevo, hay muchas cosas aquí que se solapan en las observaciones. La habilidad de un hombre para proporcionar un liderazgo espiritual no solo se verá en su matrimonio, sino también en la forma en la que ejerza la autoridad como padre.
No podemos infravalorar la influencia que un padre tiene sobre sus hijos. Así como un marido debe amar a su esposa como Cristo ama a la Iglesia, también debe el padre amar y disciplinar a sus hijos en la forma en la que nuestro Padre celestial nos ama y nos disciplina a nosotros.









