¿Quien es el necio?
Observemos que este versículo usa el medio proverbial que se caracteriza por marcar un contraste entre la primera y la segunda parte del versículo.
¿Quien es el necio?
Observemos que este versículo usa el medio proverbial que se caracteriza por marcar un contraste entre la primera y la segunda parte del versículo.
Jamás se diría mucho de lo que es y significa para una iglesia bíblica tener al menos una reunión de oración semanal. Existen iglesias que han podido andar y desarrollar su ministerio sin una de ellas porque prefieren hacer todo en “espíritu de oración” que tener un culto formal de oración. Para otras, el asunto de la reunión de oración se volvió un tema incómodo, estresante, inconveniente, pues tocar el tema hace que muchos anden con sentido de culpa por su omisión, porque se pone de manifiesto el verdadero estado espiritual de una iglesia o porque no se pueden forzar las cosas en un mundo tan ocupado como el nuestro.
Casi toda la suma de nuestra sabiduría, que de veras se deba tener por verdadera y sólida sabiduría, consiste en dos puntos: a saber, en el conocimiento que el hombre debe tener de Dios, y en el conocimiento que debe tener de sí mismo.
No es suficiente que hagamos caso a los decretos de Dios y que leamos un capítulo o dos de la Biblia en nuestros hogares diariamente. Se nos exige que recibamos las palabras de sabiduría, que las guardemos en nuestros corazones, y que inclinemos nuestras almas a ellas.
La importancia de la amistad en la vida cristiana todavía era un tema importante en el siglo XVIII. Esther Edwards Burr, citada anteriormente, declaró inequívocamente: “Nada es más refrescante para el alma (salvo la comunión con Dios mismo), que la compañía y sociedad de un amigo”.20 Esposa de un ocupado presidente de instituto (Aaron Burr Sr. [1716- 1757], el segundo presidente del Instituto de Nueva Jersey, que posteriormente sería la Universidad de Princeton) y madre de dos niños pequeños, Esther buscó con empeño conocer la presencia de Dios en el ajetreo de su vida diaria. Al hacerlo, llegó a apreciar que los amigos eran un don divino. Escribiendo en su diario de 23 de enero, 1756, dice que estaba convencida de que es una “gran gracia que tengamos algunos amigos. ¿Qué sería el mundo sin ellos? Una persona que escoge estar sin amigos debe ser la criatura más miserable de esta vida; esto es la vida de la vida”.21 Para Esther, los amigos cristianos eran una de las mayores fuentes de felicidad de este mundo. ¿Por qué tenía ella tan alta estima de la amistad? Seguramente porque conocía que los amigos cristianos y la conversación con ellos era vital para el crecimiento espiritual.
Uno de los ejemplos más instructivos de amistad en la Biblia es el de Pablo y Timoteo. Un estereotipo común acerca de Pablo es que él era un evangelista tipo “Llanero Solitario”, que prefería trabajar por sí mismo. De hecho, en la narración del Nuevo Testamento acerca de su vida y ministerio, raramente se encuentra a Pablo sin amigos y compañeros. Él “se deleitaba en la compañía de sus amigos”.5 Y de todos sus compañeros, el más querido parece haber sido Timoteo. Aunque era aproximadamente veinte años menor que Pablo, Timoteo llegó a ser el amigo más íntimo del apóstol.
«El alma del ministro es el alma de su ministerio». No recuerdo dónde escuché este refrán por primera vez, pero desde entonces nunca he podido olvidarlo. Y, al haber leído este libro, nunca quisiera olvidarlo. En estas páginas, Jim Savastio y Brian Croft establecen el fundamento de todo ministerio fiel y fructífero: el alma del pastor. Pero, aunque su objetivo principal es abordar la epidemia de la hiperactividad ministerial y el agotamiento, así como el desvío espiritual y el abatimiento que la acompañan, evitan cuidadosamente exagerar e irse a los extremos opuestos del ascetismo monástico o la autocomplacencia perezosa. En cambio, tienes en tus manos un libro que recorre con destreza un camino bíblico y equilibrado, tanto en contenido como en estilo.
Si deseamos hacer algo para la gloria de Dios, ponemos en ello todo lo que tenemos; no lo hacemos con desgana. El cristiano se esfuerza al máximo y disfruta al máximo. No hace su trabajo con poco entusiasmo, sino que da lo mejor de sí mismo; y a Dios le agrada tal esfuerzo.
Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte (Stg 1:13-15).
En la actualidad, las tentaciones a la lujuria son cada vez más abundantes. La proliferación de la pornografía en internet, por ejemplo, se ha vuelto tan común que ha empezado a insensibilizar los sentidos de las personas con respecto a la gravedad de la lujuria en el corazón. Aunque muchos solteros creen que el matrimonio es la respuesta a la lujuria, no se dan cuenta de que llevar al matrimonio sus deseos sexuales distorsionados destruirá el matrimonio mucho antes de sanar esa lujuria.