La presencia personal de Dios fortalece y sostiene al creyente en toda aflicción, aún en la mayor de sus aflicciones: la muerte. Esta experiencia representa el peor padecimiento del ser humano en esta tierra.
El sustento y la protección del Señor Jesucristo, el Gran Pastor
El Salmo 23 revela el amor del Buen Pastor, el Señor Jesucristo, por Sus ovejas; Él las cuida y sustenta; suple todo lo que ellas realmente necesitan. Él las protege y preserva del mal.
La mayor preparación para el ministerio
En primer lugar, el reconocer y someterse al llamado de Dios no es lo mismo que ser formado en alguien que Dios pueda usar para Su gloria; el reconocimiento del llamado de Dios y su sumisión a Dios como su Señor y Redentor, no significa que Eliseo estaba completamente preparado para ser el portavoz de Dios y para cumplir las demandas de su llamado.
El compañerismo entre Elías y Eliseo
Eliseo siguió a Elías como compañero. Este compañerismo se destacó por la intimidad familiar entre ellos. La palabra “familiar”, en el sentido que aquí se usa, significa relativo a la familia. Eliseo vió a Elías como su padre espiritual. Su afecto, aprecio y admiración por el profeta se puede ver en la manera que Eliseo llamó a Elías cuando un carro de fuego y unos caballos de fuego separaron a Eliseo de Elías. Al ver a Elías subir al cielo en un torbellino, exclamó, “Padre mío, padre mío”. “Y aconteció que mientras ellos iban andando y hablando, he aquí, apareció un carro de fuego y caballos de fuego que separó a los dos. Y Elías subió al cielo en un torbellino. Lo vio Eliseo y clamó: ‘Padre mío, padre mío’” (2 Reyes 2:11-12a). Esta expresión es el lenguaje de un hijo a quien de repente le quitan a su padre para siempre. Manifiesta un gran dolor y tristeza por lo que ha sucedido.
La relación entre un maestro y su discípulo
Lucas 6:40, “Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro”.
Un requisito esencial para servir a Cristo
Eliseo “se levantó, fue tras Elías, y le servía” (1 Reyes 19:21). Según este versículo, Eliseo siguió a Elías como un siervo sigue a su amo. El segundo libro de los Reyes 3:11 muestra la manera en la que Eliseo sirvió al profeta. Él vertía agua en las manos de Elías. En aquellos días no habían tuberías con grifos para que uno mismo pudiera lavarse las manos. La tarea común de un siervo era vertir agua en las manos de su señor para que se lavara las manos para comer o para algún lavamiento ceremonial.
¿Un llamado extraordinario o escritural?
Cuando consideramos el llamado que Eliseo recibió al oficio profético (1 Reyes 19:19), debemos considerar un principio fundamental y bíblico de interpretación que nos guardará de los errores que algunos cometen cuando consideran el llamado de Dios a algún oficio o posición en la iglesia. También nos librará de llegar a conclusiones y aplicaciones incorrectas que han afectado el testimonio del Evangelio y ha hecho un gran daño al pueblo de Dios.
Cómo enfrentar nuestros temores
Después de Dios responder a la oración de Habacuc y tratar con las perplejidades y dudas del profeta en los primeros dos capítulos, en el tercer capítulo del libro de Habacuc surge otro problema: el temor.
La función peculiar de Eliseo
La función peculiar de Eliseo en la historia redentora es revelada en 1 Reyes 19:15-18. Después de Dios restaurar a Elías le dio una nueva comisión: “Elías, ve, y regresa por tu camino. Ungir a Hazael por rey sobre Aram, unge a Jehú por rey sobre Israel y unge a Eliseo por profeta en tu lugar”. El propósito para ungir a Eliseo como profeta fue cuidar, guardar, edificar, animar, guiar, santificar y conservar al remanente escogido por gracia en Israel. Dios hace referencia a este grupo de personas en 1 Reyes 19:18: “Pero dejaré siete mil en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado”. Esta declaración implica que el número de personas que no se doblaron delante de Baal era mayor que el que aparece en el versículo 18. A este número debemos añadir la madre de Eliseo, la viuda de uno de los profetas (1 Reyes 4:1), las esposas y los hijos piadosos de los 7,000 hombres de Israel que no adoraron a Baal. Todo esto representa un mayor número de personas piadosas que formaban el remanente piadoso en Israel, pero si tomamos a los 7,000 como una cifra simbólica, entonces el número del remanente fiel fue mucho más grande.
La institución de la religión cristiana
El gran reformador francés del siglo 16 Juan Calvino, a los 26 años de edad, publicó en el año 1536 en Basilea, Suiza su magnum opus: La institución de la religión cristiana. Esta obra maestra extremadamente importante e influyente expone y desarrolla en forma sistemática la doctrina de la Reforma Protestante.