¿Por qué debemos considerar la Reforma Protestante?
¿Por qué debemos considerar la Reforma Protestante que surgió en Europa en el siglo XVI? Algunos nos dicen que la Reforma fue muy disruptiva y divisiva; que creó una gran división en el cristianismo que hasta la fecha no se ha podido sanar. Aquellos que sostienen esta postura piensan que la Reforma Protestante fue una tragedia que debemos olvidar, y que debemos hacer todo lo que sea posible para sanar la división y crear una sola iglesia cristiana en el mundo. A pesar de estos razonamientos que no tienen fundamento bíblico ni histórico, nos urge estudiar la Reforma por su influencia, sus frutos, su impacto y sus beneficios en la Iglesia y en el mundo.
Cómo debe enfrentar el creyente la muerte
La presencia personal de Dios fortalece y sostiene al creyente en toda aflicción, aún en la mayor de sus aflicciones: la muerte. Esta experiencia representa el peor padecimiento del ser humano en esta tierra.
El sustento y la protección del Señor Jesucristo, el Gran Pastor
El Salmo 23 revela el amor del Buen Pastor, el Señor Jesucristo, por Sus ovejas; Él las cuida y sustenta; suple todo lo que ellas realmente necesitan. Él las protege y preserva del mal.
La mayor preparación para el ministerio
En primer lugar, el reconocer y someterse al llamado de Dios no es lo mismo que ser formado en alguien que Dios pueda usar para Su gloria; el reconocimiento del llamado de Dios y su sumisión a Dios como su Señor y Redentor, no significa que Eliseo estaba completamente preparado para ser el portavoz de Dios y para cumplir las demandas de su llamado.
El compañerismo entre Elías y Eliseo
Eliseo siguió a Elías como compañero. Este compañerismo se destacó por la intimidad familiar entre ellos. La palabra “familiar”, en el sentido que aquí se usa, significa relativo a la familia. Eliseo vió a Elías como su padre espiritual. Su afecto, aprecio y admiración por el profeta se puede ver en la manera que Eliseo llamó a Elías cuando un carro de fuego y unos caballos de fuego separaron a Eliseo de Elías. Al ver a Elías subir al cielo en un torbellino, exclamó, “Padre mío, padre mío”. “Y aconteció que mientras ellos iban andando y hablando, he aquí, apareció un carro de fuego y caballos de fuego que separó a los dos. Y Elías subió al cielo en un torbellino. Lo vio Eliseo y clamó: ‘Padre mío, padre mío’” (2 Reyes 2:11-12a). Esta expresión es el lenguaje de un hijo a quien de repente le quitan a su padre para siempre. Manifiesta un gran dolor y tristeza por lo que ha sucedido.
La relación entre un maestro y su discípulo
Lucas 6:40, “Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro”.
Un requisito esencial para servir a Cristo
Eliseo “se levantó, fue tras Elías, y le servía” (1 Reyes 19:21). Según este versículo, Eliseo siguió a Elías como un siervo sigue a su amo. El segundo libro de los Reyes 3:11 muestra la manera en la que Eliseo sirvió al profeta. Él vertía agua en las manos de Elías. En aquellos días no habían tuberías con grifos para que uno mismo pudiera lavarse las manos. La tarea común de un siervo era vertir agua en las manos de su señor para que se lavara las manos para comer o para algún lavamiento ceremonial.
¿Un llamado extraordinario o escritural?
Cuando consideramos el llamado que Eliseo recibió al oficio profético (1 Reyes 19:19), debemos considerar un principio fundamental y bíblico de interpretación que nos guardará de los errores que algunos cometen cuando consideran el llamado de Dios a algún oficio o posición en la iglesia. También nos librará de llegar a conclusiones y aplicaciones incorrectas que han afectado el testimonio del Evangelio y ha hecho un gran daño al pueblo de Dios.
Cómo enfrentar nuestros temores
Después de Dios responder a la oración de Habacuc y tratar con las perplejidades y dudas del profeta en los primeros dos capítulos, en el tercer capítulo del libro de Habacuc surge otro problema: el temor.