Justo parece el primero que defiende su causa hasta que otro viene y lo examina (Proverbios 18:17).
Cuando Dios descendió para castigar a los habitantes de Sodoma y Gomorra por su maldad, dijo: “Veré si han hecho en todo conforme a su clamor, el cual ha llegado hasta mí; y si no, lo sabré” (Gn. 18:21). Dios no desconoce nada de lo que hacen los hombres, pero habla en nuestro lenguaje y, con esta forma de expresión, no solo pretende poner de manifiesto su propia justicia, sino también enseñar justicia a los jueces terrenales.
Por juzgar una causa sin investigarla a fondo, David hirió al hijo de su generoso amigo Jonatán; y Asuero, con una conducta similar, expuso al pueblo de su reina a la destrucción…





