Mark Kelderman & Maarten Kuivenhoven
En la era digital, la vida se ha vuelto frenética. La tecnología afirma facilitar la vida, pero a la vez que ahorra tiempo en una tarea, añade otro trabajo que podemos llevar a cabo con el tiempo que hemos ahorrado. Cada vez cuesta más desconectarse, despojarse de los auriculares y sencillamente descansar sin los bips, blips y la retroiluminación de las pantallas. Ahora más que nunca necesitamos recuperar el cuarto mandamiento para hallar el reposo que Dios ha prescrito para Su creación.






