Richard Adams nació en Inglaterra en 1626, durante el reinado del rey Carlos I. Junto con William Laud, este rey realizó grandes persecuciones y acosos a aquellos puritanos que no se amoldaron a la Iglesia de Inglaterra. Durante su vida, la fricción entre los puritanos inconformistas y el tirano rey creció hasta convertirse en una guerra civil en toda regla. Tanto William Laud como el rey fueron ejecutados. Oliver Cromwell, que había luchado contra el rey con su New Model Army of Puritan Soldiers (Nuevo modelo de ejército de soldados puritanos) se convirtió en Lord protector de Inglaterra en 1653. En un entorno semejante, Richard Adams vivió una vida serena y santa marcada por la humildad y una diligente laboriosidad.
John Owen
John Owen nació en 1616 y murió el 24 de agosto de 1683. Fue un hombre de gran cultura, admirado por todos e incluso por sus oponentes. Se negó a ajustarse a la Iglesia de Inglaterra porque esto habría sido actuar en contra de su conciencia. Pero su brillantez fue tan valorada que la iglesia establecida estaba activamente interesada en congraciarse con él y le ofreció un tratamiento especial si se adaptaba a ella. Sin embargo, aunque esto le habría reportado comodidad y bienestar, rechazó el ofrecimiento. Estuvo involucrado en todos los grandes sucesos de su época y Oliver Cromwell buscó especialmente su consejo. De hecho, predicó ante el parlamento tras la ejecución del rey Carlos I. Una fuente recalca que se las ingenió para hacerlo sin mencionar realmente la ejecución.
Juan Calvino
En su lecho de muerte recibió a todo aquel que quiso ir a visitarle, y les pidió que oraran por él. Murió el 27 de mayo del año 1564 y fue enterrado en una tumba sin nombre, ya que él no deseaba que se promocionara su propio nombre, sino que toda gloria se diese a Dios. Con todo, si hay alguien que pueda hacer alarde de haber vivido una vida de autosacrificio extraordinaria, ese es Juan Calvino. Aunque su vida fue muy corta si la comparamos con los estándares actuales (solo vivió cincuenta y cuatro años), hizo tanto en ese periodo de tiempo por la causa de la Reforma Protestante que, aún hoy día, se le sigue considerando como la figura que la lideró. Su libro “Institutes of the Christian Religion” (La institución de la religión cristiana) proporciona una explicación constante y defiende la verdadera doctrina bíblica.
William Bridge
William Bridge nació en el año 1600, durante el reinado de la Reina Isabel y murió en 1671, durante el reinado de Carlos II. Estudió en el Emmanuel College de Cambridge donde consiguió una licenciatura y luego un Master. Fue uno de los grandes eruditos puritanos que produjo el siglo diecisiete en Inglaterra, un inconformista que desafió las fuertes persecuciones bajo Carlos I, disfrutó de libertad religiosa bajo Oliver Cromwell y, finalmente, junto con muchos otros grandes hombres como John Bunyan, volvió a sufrir persecuciones tras la restauración de la monarquía en 1660 y el Acta de Uniformidad de 1662.
El engaño del pecado
Noble D. Vater
«Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de ¡Qué buenísimo pastor es el Señor! Toda su palabra evidencia su gran amor y cuidado tierno para su pueblo escogido…
Jonathan Edwards como pastor, Parte 2
En nuestro primer estudio consideramos unos datos biográficos de la vida de Jonathan Edwards y, a continuación, nos centramos en cómo Dios le llamó de un modo en que su vida fue dominada por una visión espiritual de la majestad, la gloria, el esplendor y la soberanía de Dios. Llegó a ser un pastor que deseaba que los demás vieran a Dios en Cristo de esta manera, y que lo amaran. Asimismo, vimos la bendición de Dios sobre él al proporcionarle la esposa que tuvo y cómo fueron ejemplo para muchos. Con una esposa así, Edwards pudo pastorear bien no solo por la ayuda que le prestaba (porque ella era una genuina ayuda idónea en todo el amplio sentido de la palabra), sino por el ejemplo que suponía para el pueblo del Señor.
¿Pueden utilizar los cristianos el control de natalidad?
La separación efectiva entre sexo y procreación puede ser una de las marcas más importantes de nuestra era, y también una de las más siniestras. Los evangélicos estadounidenses se están dando cuenta, y esto amenaza con desatar una tormenta.
La mayoría de los protestantes evangélicos acogieron con aplausos y alivio la llegada de las técnicas modernas de control de la natalidad. Dado que carecían de una teología sustancial del matrimonio, el sexo o la familia, los evangélicos dieron la bienvenida a «la píldora» casi del mismo modo en que el mundo celebró el descubrimiento de la penicilina: como un hito en la marcha inevitable del progreso humano y la conquista de la naturaleza.
El error no es tan inocente como piensan algunos
William Gurnall
La Palabra es el espejo en que vemos reflejado a Cristo, y al verle, nos transformamos a su imagen por el Espíritu Santo. Si el espejo está roto, nuestro concepto de él se distorsiona, mientras que la Palabra en su claridad real nos muestra a Cristo en toda su gloria. De lo que se deduce que Satanás no solo golpea a Dios cuando ataca la verdad, sino que también golpea a los cristianos. Si puede llevarlos al error, debilitará—si no lo destruye—el poder de la piedad en ellos.
El apóstol une el espíritu de poder y el de dominio propio (cf. 2 Ti. 1:7). Se nos exhorta a desear “la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis…” (1 P. 2:2). Al igual que la leche diluida, la Palabra mezclada con el error no es muy nutritiva. Todo error, por inocente que parezca, es un parásito. Así como la hiedra mina la fuerza del árbol en que se enreda, el error socava la fuerza de la verdad. El alma que se alimenta de la verdad contaminada no puede crecer sana.
Jonathan Edwards como pastor, Parte 1
¿Quién era Jonathan Edwards?
Era un hijo de Adán por naturaleza.; bisnieto de un hombre inglés (William Edwards) y llevado a los Estados Unidos por su madre y su padrastro británico que, junto con otros santos, buscaban poder adorar a Dios conforme a Su Palabra. Estas personas vivieron en Hartford, Connecticut. Su pastor era Thomas Hooker, un conocido puritano de Nueva Inglaterra. El abuelo de Jonathan (Richard Edwards) nació en Hartford y llegó a ser un próspero hombre de negocios; y, lo que es más, era temeroso de Dios, a pesar de (o, quizás debido a) tener una esposa que sufría de una enfermedad mental. El padre de Jonathan, Timothy Edwards, tenía a su padre en alta estima, pero llegó un momento en que tuvo que testificar contra la infidelidad de su propia madre. Su padre estudió en Harvard, se graduó con buenas notas y, posteriormente, se instaló en el pueblo de East Windsor, Connecticut, donde fue pastor. Timothy se casó con Esther Stoddard, hija de Solomon Stoddard, pastor de Northhampton, Massachusetts, muy conocido en aquel tiempo. Los Stoddard eran de clase social alta, pero sobre todo eran personas que seguían al Señor conforme a la luz que tenían, confiando solo en Él para su justificación y su esperanza de vida eterna.
Una oración para todos Parte III
C.H. Spurgeon
Entonces ella vino y se postro ante Él, diciendo: “¡Señor ayúdame!” (Mateo 15:25).
Nuestro texto relata un caso de verdadera angustia y nos muestra la oración de una mujer en agonía. Quiero hablar especialmente sobre la oración de esta mujer.
Ahora, por algunos minutos, les invito queridos amigos a que ADMIREN CÓMO ESTA MUJER HIZO SUYO EL CASO DE SU HIJA.
Le recomiendo a aquellos que procuran la conversión de otros que sigan su ejemplo. Noten que ella no oró, «Señor, ayuda a mi hija,» sino, «Señor, ayúdame a mí.» Al principio rogó por su hija explicando las circunstancias de su caso; pero a medida que la intensidad y el fervor de su suplica crecía, parecía ya no haber diferencia entre la madre y la hija. La madre absorbió a la hija; el gran corazón de la suplicante parecía abrigar a aquella por la que suplicaba con tanta agonía: «Señor, ayúdame.» ¿Comprendes la idea?



