Una vez que sabemos que Dios es la única explicación de los orígenes, podemos confiar en que sólo Él llevará esta historia a su final de un modo que toda la gloria sea para Él.
Una de las marcas registradas de la era posmoderna es, como explicó unos de sus principales teóricos, la “incredulidad frente a las metanarrativas”. Este concepto refleja la sospecha posmoderna con respecto a cualquier explicación maestra de la realidad del mundo y de la experiencia humana. Sin embargo, el cristianismo bíblico es una narrativa maestra de principio a fin. El cristianismo bíblico no es una mera fe que implica verdades esenciales, sino que es la historia del propósito que Dios tenía de redimir a la humanidad y de que la gloria fuera para sí mismo. Esta narrativa se nos revela como una historia maestra global, tan inmensa como el cosmos y tan detallada como para incluir a cada átomo y molécula de la creación.



Arnold Dallimore




