Satanás tienta a cada uno de nosotros. ¿Quién no ha sentido su poder? Y, ¡oh, qué astuto es aplicando sus tentaciones! Las diseña exactamente para nuestras condiciones y edades. Tiene algunas tentaciones para los ricos, otras para los pobres; algunas para los jóvenes, y otras para los viejos. El conoce nuestros puntos débiles, y es ahí donde nos asalta.
Así es que no tienes que sorprenderte si tienes tentaciones, y tal vez algunas dolorosas también. Puedes ser uno de los más queridos hijos de Dios, y sin embargo ser tentado. ¿No fueron tentados José, y David, y Pablo? ¿Y no fue tentado por Satanás el mismo Jesús, el Salvador sin pecado?




