El peligro que existe, para aquellos de nosotros que valoramos el orden y la reverencia en la adoración, es caer en una adoración formalista, en donde se presta una atención indebida o exagerada a las formas, a las ceremonias, a las normas y a los deberes en el culto, al punto en el que nos conformamos con una adoración seca, estéril y sin vida, aunque sea ortodoxa; y sobre todo, sin tener esa comunión real viva, vigorosa, creciente, variada y transformadora con Dios. Seguimos los pasos, cantamos los himnos, ofrecemos nuestras ofrendas y oraciones, decimos el “Amén”, pero sin esa participación y compromiso pleno del corazón y de la mente que los puritanos consideraban esencial en el culto verdadero. El Señor Jesucristo censura fuertemente ese tipo de adoración:
La adoración puritana IV
En nuestro estudio sobre la adoración de los puritanos, consideramos la necesidad de reformar la adoración como un elemento fundamental del puritanismo, y la alta teología que apoyó y motivó la adoración de los puritanos. Ahora pasamos al cuarto aspecto de nuestro estudio. Los puritanos creían que Dios debe ser adorado con todo el ser.
La adoración puritana III
Los puritanos dejaron un legado sumamente importante sobre la adoración que la Iglesia debe rendir a Dios. En sus días, ellos vieron la necesidad de reformar la adoración según las enseñanzas del Señor Jesucristo. Otro aspecto fundamental en su adoración fue la alta teología que apoyó y motivó su adoración. Ellos tenían una alta visión de Dios, y de Cristo como la Cabeza de la Iglesia. La doctrina de Dios y de la adoración estaban indisolublemente unidas en el pensamiento de los puritanos.
Entrevista al Pastor Juan Pablo Cruz
La adoración puritana II
El puritanismo fue, sobre todo, un movimiento religioso que el Espíritu de Dios usó para llevar a la Iglesia a una reforma en su doctrina y en su adoración a Dios. La adoración puritana es un tema muy amplio. Por lo tanto, nos centraremos en tres aspectos fundamentales de esta adoración: 1). La necesidad de reformar la adoración; 2). La adoración puritana estaba arraigada en un concepto alto de Dios; 3). Los puritanos creían que la adoración a Dios debe ser con todo el ser redimido.
Entrevista al Pastor José Antonio Arias
La adoración puritana I
El propósito de la obra salvadora del Señor Jesucristo es convertir al hombre en un verdadero adorador de Dios, que con todo su ser redimido le adore como Él manda en Su Palabra.
Cristianismo horizontal
Como la cruz, el cristianismo bíblico tiene un aspecto horizontal y otro vertical, y sin uno de los dos es incompleto. El aspecto vertical es nuestra relación con Dios. El aspecto horizontal es nuestra relación los unos con los otros, en especial con nuestros hermanos cristianos y, en especial, en la actividad de reunirnos como iglesia. Esta es la parte más importante del travesaño que podemos denominar cristianismo horizontal. Por lo general, es indispensable. Los que pueden participar están moralmente obligados a hacerlo, y esto fomenta nuestra seguridad y nuestro progreso espirituales. Esta es la enseñanza de Hebreos 10:25 en su contexto. Deberíamos ser miembros de una iglesia local que asisten con fidelidad. Para aquellos que de verdad se ven obstaculizados y no pueden asistir, Dios proporciona una gracia especial, como en el caso de los presos, los discapacitados y los creyentes individuales aislados geográficamente de cualquier iglesia.
Entrevista al Pastor Boni Lozano
¿Por qué debemos considerar la Reforma Protestante?
¿Por qué debemos considerar la Reforma Protestante que surgió en Europa en el siglo XVI? Algunos nos dicen que la Reforma fue muy disruptiva y divisiva; que creó una gran división en el cristianismo que hasta la fecha no se ha podido sanar. Aquellos que sostienen esta postura piensan que la Reforma Protestante fue una tragedia que debemos olvidar, y que debemos hacer todo lo que sea posible para sanar la división y crear una sola iglesia cristiana en el mundo. A pesar de estos razonamientos que no tienen fundamento bíblico ni histórico, nos urge estudiar la Reforma por su influencia, sus frutos, su impacto y sus beneficios en la Iglesia y en el mundo.