Una entrevista por Tim Challies
1. Cuando se oye hablar sobre los puritanos, uno imaginaría que eran duros con sus hijos, que los hacían soportar horas interminables de adoración familiar. ¿Es esto cierto?
“¿Hay algo más peligroso que un cristiano teórico, un cristianismo al que solo le preocupa dar su asentimiento a proposiciones, que defiende la fe y el discipulado, quizá, pero solo con el intelecto? ¿Cuán a menudo no ha conducido eso al antinomianismo? ¿Cuán frecuentemente no ha llevado a la esterilidad, la sequedad, la frialdad y la dureza en la vida y en el ministerio?
Pero, recuerda, es igualmente erróneo implicar solo el corazón: y, ¡oh, cuántos hay que son culpables de esto! No les preocupa la Verdad; no la quieren. Hay muchos cristianos en nuestras iglesias hoy día que no quieren ser enseñados.
Existe un programa radiofónico en inglés titulado Back to the Bible, que en español se puede traducir por Volver a la Biblia. Podría ser un buen eslogan para el evangelismo moderno. En estos días en que tantos se han alejado de la Escritura en aras del modernismo o el emocionalismo, con tan nefastos resultados, bueno sería que muchos se replantearan volver a la Palabra de Dios con una actitud de sencilla sumisión.
No corren buenos tiempos en el terreno económico. El notable aumento de la inflación, las subidas astronómicas de las hipotecas, la creciente morosidad y otros factores están creando un sombrío panorama en nuestro país. Si a esto añadimos los malos augurios del FMI para los próximos años, la situación no está para tirar cohetes que digamos.
James H. Billington, el bibliotecario del Congreso, escribe en la edición de hoy del Washington Post sobre de la supervivencia de los libros. Lo hace en ocasión del décimo aniversario del Festival Nacional del Libro que tendrá lugar el sábado. A medida que el día se va acercando, Billington responde a la pregunta que algunos se pueden estar haciendo: ¿sobrevivirá el libro en la era digital?
Como de costumbre, Charles Spurgeon da un buen argumento acerca de esto. Aquí, en un sermón sobre 2 Timoteo 4:13, acerca de la capa y los libros de Pablo, toca el tema de lo valioso que es ser un lector:
Consideraremos los libros [de Pablo]. No sabemos de qué trataban aquellos libros y solo podemos hacernos una idea de lo que podían ser aquellos pergaminos. Pablo se había dejado unos cuantos libros, quizás envueltos en la capa, y Timoteo debía tener un cuidado especial en traerlos. Hasta un apóstol tiene que leer.
En estos tiempos en que es tan difícil para muchos hogares llegar a fin de mes, qué fácil es dedicarle una atención primordial o excesiva a cubrir las necesidades materiales. Es cierto que para mantener el alma unida al cuerpo hay que comer. ¡Pero qué trágico es tener un alma muerta unida a un cuerpo vivo!
Fue por esta razón, sin duda, que Nuestro Señor pronunció aquellas memorables palabras: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4); palabras que denotan un notable equilibrio, pues Él no dice: “No de pan vivirá el hombre”, sino: “No solo de pan”. El famoso Spurgeon expresaba admirablemente este equilibrio cuando aconsejaba que si alguien daba un folleto a un mendigo, se lo diera envolviendo un bocadillo.
Además de la edificación de los creyentes, una de las principales preocupaciones de Editorial Peregrino y Cristianismo Histórico es la salvación de los inconversos mediante la constante producción de buenos materiales evangelísticos. Por eso, al amplio listado de libros, libritos y folletos evangelísticos hemos añadido todo un clásico en este campo: Todo por gracia de Spurgeon.
¿Por qué es tan importante este aspecto de la labor editorial? Por varias razones.
Los doce apóstoles elegidos por Jesús eran hombres comunes y corrientes sin gran erudición ni elocuencia. Sin embargo, por el poder de Dios fueron transformados en instrumentos eficaces para diseminar el mensaje de Cristo hasta los confines de la tierra.
Siempre me he sentido fascinado con las vidas de los doce apóstoles. ¿Quién no lo está? Los tipos de personalidad de esos hombres nos son familiares. Ellos son como nosotros y como otras personas a las que conocemos. Son asequibles. Son personajes reales y vivos con los que nos podemos identificar. Sus defectos y debilidades, así como sus triunfos y características encantadoras, aparecen registrados en varios de los relatos más fascinantes de la Biblia.
En el catálogo de cierta editorial evangélica encontramos, entre otros, los siguientes títulos:
Los veinticinco problemas más comunes en los negocios
La felicidad sexual en el matrimonio
Derribando los dioses que llevamos dentro
Estrategias para un matrimonio feliz
Suceden cosas fabulosas cuando oro
Lo que toda madre necesita
¿Ha sentido deseos de rendirse?
Estos títulos son típicos de distintos catálogos de libros que se publican en el mundo evangélico y que evidencian las tendencias y apetencias actuales en el pueblo de Dios.