“Amaos unos a otros, entrañablemente, de corazón puro” (1Pedro 1:22).
La ayuda mutua es el deber de maridos y esposas.
Esto se refiere a las preocupaciones de la vida. Las mujeres no suelen hablar de negocios. Sin embargo su consejo puede ser muy útil y tener un resultado adecuado y ventajoso. El marido no debería emprender cosas importantes sin comunicárselo a su esposa.
Ella, a su vez, en vez de eludir la responsabilidad de aconsejarle y dejarle toda la lucha a él. Debería invitarle a compartir libremente todas sus ansiedades. Si no puede aconsejarle, al menos puede reconfortarle; si no puede aliviar sus preocupaciones, puede ayudarle a sobrellevarlas.








