C.H. Spurgeon
El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR (Proverbios 17:15).
No hay duda de que condenar al justo es una falta grave. Pero algunos se sorprenderán de la afirmación del sabio de que justificar al impío es un delito de la misma naturaleza y malignidad.
Sin embargo, nos rebelamos contra Dios cuando nos desviamos hacia la derecha, igual que cuando nos desviamos hacia la izquierda, para apartarnos de ese camino en que se nos ordena que andemos.






D. Scott Meadows